Enclavada en el inmenso verdor de la llanura de la Provincia Sara, Santa Cruz, se encuentra todavía de pie vestigios del imponente inmueble que data del siglo pasado, la Hacienda San Ignacio. No sólo se trata de una casona típica cruceña, sino de un testimonio vivo de lo que fue el desarrollo de la región. La construcción de la hacienda en pabellones con galería perimetral a modo de pasillos de acceso fue hecha por manos cruceñas con madera cedro y roble de la misma provincia.
Cuenta un descendiente de la estirpe Gutiérrez que árboles típicos y una infinidad de flores adornaban los patios y contorno de la hacienda. Un enorme Jorori hacía de anfitrión en la entrada principal de San Ignacio. El ámbito de la hacienda era cohabitado con una variedad de aves, parabas, loros, perdices, patos y garzas.
En su ciclo de gloria de esta épica hacienda de dos plantas, contaba con alrededor de 50 ambientes compuesta de habitaciones, comedores y salones de fiestas. Los mismos estaban conectados por amplios y detallados pasillos. Hermosos balcones internos y seis patios resguardaban la convivencia y el calor humano. Una población de más de 200 peones y sus familias entre hombres, mujeres y niños habitaban en la hacienda que se extendía por 1.000 hectáreas.
San Ignacio poseía en su parte contigua tierra rica y fértil. La hacienda gozaba también con un gran acueducto lo que le permitía alcanzar una excelente producción de azúcar y de alcohol. De igual manera la hacienda producía arroz, maíz, cacao y café para su auto abastecimiento y venta externa. Contaba con sólidas y espaciosas instalaciones para depósitos y oficina de administración. El extremo norte de la hacienda era destinado para la cría y pastoreo de ganado. La abundante agua, factor importante para el desarrollo de la hacienda, y el excelente clima, hacían la diferencia de este paradisiaco lugar, donde disponían de enorme superficie de pastizales de alta calidad.
Casiano Gutiérrez
El año 1899 cuando Casiano Gutiérrez tenía 29 años se adjudica el establecimiento San Ignacio, latifundio ubicado en la Provincia Sara al norte de Santa Cruz. Casiano Gutiérrez hidalgo baltaqueño, artífice de la pujanza de la región, enalteció y convirtió San Ignacio en un verdadero polo de desarrollo. Su temple y carácter lo predestinaron a la grandeza y al triunfo.
Don Casiano Gutiérrez Suárez, patriarca de la familia Gutiérrez, abogado de profesión, hombre tenaz de grandes valores, infatigable explorador, agricultor y ganadero de vocación, quien junto a su hermano Vicente Gutiérrez fueron los principales colonizadores e impulsores del progreso de las Provincias Sara e Ichilo. Nació en Baltaco (hacienda de su padre) el 13 de agosto de 1860, fue el quinto hijo de Cosme Damián Gutiérrez y Socia Suarez Duran. Don Casiano contrajo matrimonio el 25 de diciembre de 1888 cuando tenía 31 años de edad con su “parienta” Benjamina Gutiérrez Sabirana. Tuvieron 8 hijos de esta bella unión de amor. El Dr. Casiano en su vida pública se desempeñó como un destacado Diputado comprometido con la región que representaba. El Dr. Casiano Gutiérrez falleció el 29 de junio de 1929 a los 68 años de edad, valeroso cruceño que dejó un legado para la historia de Santa Cruz y Bolivia.
Las Fichas
Tres emisiones de tokens en denominaciones de reales puestos a circulación para su hacienda por Casiano Gutiérrez enriquecen la exonumia boliviana. En nuestros intensos años de estudio e investigación en esta especialidad no habíamos advertido que ninguna otra hacienda emitiera más de una «moneda privada» como circulante interno para sus predios. En realidad, en la historia numismática, específicamente dentro de lo que se denomina exonumia, existen pocos especímenes de haciendas. Como ejemplos podemos citar una ficha en aluminio de la Hacienda Guayruy de la Provincia Cordillera de Santa Cruz, otra ficha en bronce de la Hacienda Santa Lucía de la provincia Yocalla de Potosí, una ficha en bronce de la Hacienda Chivisivi de La Paz, una fabulosa ficha en níquel de la Hacienda Lourdes de Santa cruz y por último existe una ficha en bronce de la Hacienda Cayara también de Potosí.
Un gran experto en la exonumia latinoamericana de nombre O. P. Eklund, catalogó en 1936 por primera vez uno de estos fascinantes tokens en su manuscrito nunca publicado. De la colección privada del Dr. René Saavedra en 1977, fue publicado sus tokens en el libro del Sr. Asbún - Karmy, piezas muy raras. Por último, en 1986 otro manuscrito no publicado por David E. Henkle nos menciona la existencia de un ejemplar de la hacienda San Ignacio. En nuestra colección tenemos la enorme fortuna de poseer un espécimen acuñado en zinc plateado obtenido en una subasta de Estados Unidos el año 2004. Esta pieza no es mencionada o catalogada por ningún experto en tokens latinoamericanos.
La primera emisión de tokens de la hacienda San Ignacio fue acuñado en cobre, espléndidamente diseñados. Existe la moneda de 2 reales con la inscripción C. GUTIERREZ 2 Rs en su anverso. Su reverso está adornado con una estrella, mide 19 mm. De esta serie la denominación mayor lleva en su anverso la inscripción C. GUTIERREZ / 2 Rs, en su reverso está inscrito: HDA SN YGNACIO / 20 CTS, midiendo 24 mm.
El segundo tiraje de tokens se acuñó en latón con detalles muy bien elaborados. En el anverso de la primera moneda de 17 mm lleva la inscripción: CASIANO GUTIERREZ / 1 REAL / S. JGNACIO. Su reverso esta estampado con la inscripción: REPRESENTA EL VALOR DE / 10 CENTAVOS.
En el anverso de su ficha hermana de 20 mm se lee: CASIANO GUTIERREZ / 2 REAL / S. JGNACIO. En su reverso está plasmado: REPRESENTA EL VALOR DE 20 / CENTAVOS.
La tercera y última acuñación de los muy escasos tokens de San Ignacio se batió en un metal menos duradero, zinc plateado, es por esa razón que no se conocen muchos ejemplares de esta emisión.
Los diseños de esta última serie son exactamente a la emisión anterior, como también el peso y diámetro. Cabe hacer notar el error en la inscripción de las fichas de la segunda y tercera emisión, todas llevan por equivocación de la casa acuñadora la palabra “JGNACIO” en lugar de IGNACIO. Estas fascinantes piezas históricas dignas de pertenecer a un museo numismático muy probablemente fueron acuñadas en Inglaterra o Estados Unidos.
El peonaje que hacía una diversidad de trabajos y habitaban en la hacienda eran remunerados con estos tokens, los mismos tenían validez únicamente dentro de las fronteras del latifundio. En la pulpería instalada en la hacienda podían adquirir productos que se consideraban necesarios para el consumo del peonaje tales como comestibles, aguardiente, calzados, lámparas y otros artículos para su higiene personal. La falta de circulante emitido por el estado básicamente obligaba a los hacendados a emitir su propia moneda. Es posible que los salarios de los peones hayan sido pagados por trabajos a destajo, una moneda de 2 reales (cuando ya existían en circulación monedas del sistema decimal) pudiera haber cubierto una semana de arduo laboreo.
Agradecemos la magistral colaboración del Doctor Vicente Gutiérrez, sobrino bisnieto de Casiano Gutiérrez, en la ejecución de este trabajo.
De la misma manera nuestro sincero agradecimiento a Luis Alejandro Gutiérrez Ekum, tenaz investigador del linaje de Los Gutiérrez y su historia familiar.
©William Camacho Mendoza - Token King
Colección: Círculo Numismático Cochabamba
LOS TOKENS EMITIDOS POR CASIANO GUTIÉRREZ PARA LA HACIENDA SAN IGNACIO DE LA PROVINCIA SARA DE SANTA CRUZ, BOLIVIA
La Hacienda